Pasamos este restaurante por la vuelta a Madrid desde Comillas. La camarera es muy amable. Las comidas nos han gustado. El cancrejito frito es una sorpresa para mí. El arroz de bogavante es buenísimo. El precio es un poco caro, 26€ por persona sin bebida (refresco) ni postre.
Menú del día bastante abundante por 15€ y de calidad muy buena, aparte te dan varias opciones de comida, los morros a la brasa buenísimos, y te dejan estar con los perros en la terraza. La chica q nos atendió y el señor súper amables ambos.
Buen sitio para desayunar. Íbamos de viaje hacia Madrid e hicimos parada aquí, tiene un desvío sencillo de 2 minutos.
Pedimos unas tostadas con jamón serrano, tomate y aceite. El café riquísimo ☕️
👌 Los dueños súper amables y cuando nos ibamos a ir nos llevamos unos bocatas de lomo y queso.
🅿️ Aparcamiento en la puerta sin problema
Íbamos de paso y lo encontramos de casualidad gracias a Google Maps. Todo estaba muy bueno y el menú tiene muchas opciones. Todo limpio, buena atención, ambiente acogedor.
Annamaria Utassy “Marcsi”
+5
Comemos de vuelta de Cantabria a Madrid, no hay que desviarse mucho de la A1, hay mesas a la sombra o dentro, las raciones son rocas, de comida casera y abundantes. Entre 2 adultos y 2 niños nos costó 35€ comiendo de raciones, probamos de todo, con cafés y postre incluido. Totalmente recomendable. La dueña muy amable.
Hemos comido menú diario (13€). Incluye bebida, pan y café o postre. Pedí salmorejo y de segundo costillitas de lechal que debía ir acompañado de patatas, pero se terminaron, y como única opción (sin preguntar nada) fueron unas hojitas de lechuga aliñadas con aceite y sal. De postre arroz con leche, que estaba muy bueno. Servicio rapido. El comedor bien iluminado, amplio y limpio. Aunque no descaque en nada, es buen sitio para comer si estás de paso.
Restaurante discreto pero con un trato agradable y platos sabrosos.
El menú especial no te quedas con hambre y para hacer algo diferente muy recomendable.
Los entrantes muy ricos, pero tal vez un tanto justos de cantidad.
El arroz como plato principal, suficiente y daba para repetir alguna vez.
Postre casero y con café bien hecho
Francisco Rodríguez Mallorquín
+5
Excelente. Paramos a comer de camino al país Vasco desde Madrid un lunes y la experiencia fue muy buena. Quizás la única pega es el precio, pero en estos tiempos de inflación se puede entender dada la calidad.
Espectacular trato y comida casera muy rica las alubias espectaculares. La atención sobresaliente se preocuparon porque nos habían hecho esperar, ni 5 minutos!!! Eso no es esperar si vas sin reserva. Muy muy amables y la comida muy rica.
Excelente todo
La comida, el trato de la camarera (profesional y muy simpática), y del gerente (gran currante y cercano)
MAS, QUE MUY RECOMENDABLE
Y todo a un precio muy razonable.
Muy rico todo! Los torreznos nos encantaron. El personal muy amable.
Volvería sin dudarlo☺️
Lugar muy agradable para comer algo durante el viaje en carretera. Los torreznos muy bien hechos y las bravas tenían una salsa riquísima. La tortilla también muy buena. Precios buenísimos. Volveremos a la vuelta ❤️
Restaurante ideal por su comida tradicional casera, rapidez y limpieza un sitio para repetir y probar más cosas, atención muy amable del personal. El precio es bueno respecto a la calidad y bien situado para parar si estás de viaje ya vengas o vayas hacia Madrid
Comida rica y buen trato! Menú a 14 euros y es niños medio menú, 9 euros así que ¡estupendo todo! 😋
Juan Francisco Medina Peláez
+5
Con las nuevas medidas sanitarias, que permiten volver a abrir los negocios de hostelería (aunque sea con reducciones de aforo), es el momento de volver a Casa Picias, en el pueblo de Sarracín, a tan solo 8 km de Burgos.
Menú diario, menús degustación para 2, menú de fin de semana o a la carta, las opciones para poder degustar sus numerosos platos, postres caseros, raciones, etc., son numerosas.
Poseen una amplia carta de vinos, numerosas marcas de cerveza, diferentes tipos de infusiones y cafés preparados.
La zona central, donde se sitúa la barra, sirve de punto neurálgico desde donde se distribuye la zona de mesas, los aseos públicos y el amplio comedor privado.
Se completa con una terraza exterior semicubierta, que invita a sentarse en ella incluso en los meses fríos.
Al frente del negocio, se encuentran Ana y Paco, una pareja de hosteleros con décadas de experiencia en el sector, y que se superan aún más con el férreo control sanitario dentro y fuera del local, debido a la situación sanitaria mundial provocada por la Covid19.
Todo un local donde se respira tranquilidad, seguridad y un ambiente de antaño, lo que también se atestigua por su decoración vintage.
Casa Picias, un local que enamora.
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